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miércoles, 18 de marzo de 2015

Cernícalo

Esto es de Neruda(seco):

El mediodía estaba abierto:
el sol en medio coronado.
La tierra esperaba indecisa
algún movimiento del cielo
y todo el mundo se había quedado
indescifrablemente inmóvil.
En ese momento delgado
clavó el cernícalo su vuelo,
se desprendió del firmamento
y cayó como escalofrío.
No pasó nada en el paisaje
y no se asustó la arboleda,
los volcanes siguieron solos,
el río siguió pregonando
su abrupto y mojado linaje:
todo continuó palpitando
en la pausa de pauta verde
menos algo, una liebre, un ave,
algo que volaba o corría,
algo que existió donde ahora
hay una mancha colorada

miércoles, 17 de abril de 2013

Poema: Rica

Rica,
como el huevo revuelto,
ese con queso.
Con el cepillo
limpias tus dos chocleros, grandes y brillantes
que adornan tu sonrisa,
rica.

Rica,
de pies sanitos
y manos que parecen sopaipas,
recién freídas con amor,
aunque sin olor a aceite.
Así te veo y te huelo,
rica.

Rica,
Con el pelo olorocito
sin piojos ni liendres
que hagan su nido,
así que lo puedo tocar tranquilo,
rica.

Rica,
no te caben más ojos en la cara,
por que con dos ya te ves bien,
para que agregar uno o quitar otro.
En tus ojos hay vida,
y no me refiero a parásitos,
si no que metaforicamente ¿cachai?
hay países en tus ojos,
sin problemas educacionales ni de salud
y yo camino por ellos y estudio gratis,
rica.

Rica,
Loh peshoh tuyos son como dos fricas
hechas con harta harina y mejorador,
rica.

Rica,
Tu cintura está hecha a mano
con formón parece tallada
como si tu cuerpo fuera de roble,
del bueno si,
rica.

Rica,
para que hablar de tus caderas
tal vez en algún lugar recóndito de la tierra
haya otra mina
con caderas tan anchas,
pero no creo,
rica.

Rica, mi washita,
tu voz, tu piel, tu uña encarnada
Rica, mi mina,
tu ser, tu brillo, tu no se que,
rica,
todo eso es mío, rica,
todo mío, y de nadie más,
cuando caminas rápido o lento,
cuando roncas o duermes tranquilita,
cuando filosofamos o pelas a otras minas,
siempre,
cuando estés cerquita o allá a la cresta de lejos,
siempre,
eres mi loquilla, rica,
siempre.

 Un pequeño "tributo" a Bella, de Pablo Neruda